Te sientes angustiado, sientes como una gruesa gota de sudor resbala por tu rostro, estas desorientado, confundido... Te sientes solo, no ves a nadie cerca, pero percibes sonidos difusos en el aire, risas que son llantos, lagrimas que son alegría... miles de murmullos disonantes que se hacen incomprensibles... hay tantas cosas que podrían ser ciertas, y aun peor, cualquier cosa podría ser cierta y al mismo tiempo una gran mentira... y eso es lo que te auto esclaviza… la libertad... Estas condenado a ser libre, porque no te has creado, y no eres libre de dejar de ser libre.
Y así, transitas por esta vida esperando que en la insomne profundidad del vacío nazca algún resquicio de luz de esperanza duradera, pero solo surgen nuevas dudas…
Los demás se concentran en sedar tus preguntas, pues necesitan respaldar las suyas propias, y se esfuerzan en ahogar tus dudas con un agua que ni siquiera moja, te ofrecen un pulgar que chupar, una “ideología” que seguir, y como no quieres seguir libre… lo tomas, te escogen una personalidad y te van adiestrando en las artes del rebaño, ya no eres humano, te alimentas y alimentas de la ideología. Esa es la cuestión, que cuando algo es verdad, la mentira está por encima. Deseas algo distinto, deseas frío en verano, calor en invierno, nieve en primavera y flores en otoño, y tienes un océano repleto de concejos naufragando a ningún lado, consejos para nadie… una mentira verdadera, una verdad mentirosa.
Abrazas con todas tus fuerzas la ideología que escogieron para ti, por fin te sientes seguro, perteneces a ese “algo”, eres un “elegido”y estas dispuesto a pelear con garras y dientes contra los incrédulos defendiendo tu ideología. Y te van saliendo raíces que van profundizándose más y más, aferrándose en las profundidades de tu conciencia…, vas creciendo y vas “haciendo sombra a los demás”…
En un calido atardecer gris, con un súbito escalofrío ves a la felicidad correteando en tus jardines, intentas moverte… pero no puedes, angustiado miras por todas partes, no entiendes, estas “arraigado”… tus normas, tus reglas, tu ideología te han encadenado… Ella se detiene junto a ti notando tu desesperación, y te observa con unos enormes ojos que parecen transmitir un resignado sentimiento de lástima… ella no puede hacer nada por ti, era tu decisión, tu debías tomarla..., no puede esperarte, debe seguir su camino como todos, y se despide con una sublime sonrisa esperanzadora… regresará algún día.
Ahora solo resta esperar..., esperar que la lluvia y el inalterable paso del tiempo debiliten y pudran tus raíces…, así quedaras libre! y esta vez no preguntaras nada, esta vez te lanzaras al vacío, al vacío de la felicidad!!
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